
¿Cuál es su formación profesional y experiencia?
Se considera que una formación profesional como psicólogo o psicóloga garantiza que pueda ayudarte de manera efectiva, la profesión de “origen” si influye, el concepto de ser humano, las diversas filosofías y corrientes de la psicología, determinan también la filosofía personal o estructura de un psicólogo(a) y cómo va atenderte.
También influye favorablemente ir con psicólogos y terapeutas con formación en variadas corrientes psicológicas, pues ello puede ampliar sus conocimientos y cultura para ofrecerte una terapia psicológica holística e integral.
La actualización, estudio y preparación constante son puntos importantes a considerar.

- ¿A
quién atiende?
Es recomendable que preguntes a los profesionales que elijas si atienden el tipo de problemas o de síntomas que tienes actualmente; puede que quieras una terapia más específica para tratar abuso sexual, ansiedad, divorcio, depresión, duelo o pérdida.
El grupo al que está dedicado también importa, si atiende niños, adolescentes, adultos o adultos mayores o a personas de la comunidad LGBTTTI
Según tus necesidades puedes preferir psicólogos o terapeutas que ofrezcan terapia en línea, terapia de grupo, terapia individual o de pareja.

- ¿Dónde
atiende sus consultas?
Una cafetería, una biblioteca o el parque no son lugares apropiados para dar terapia, no es ético ni profesional.
El espacio para la terapia, debe ser un lugar íntimo, seguro, respetuoso donde puedas expresar y hablar todo lo que quieras, donde puedas llorar o gritar sin que los demás se enteren.

- ¿Cómo
realiza su terapia?
Hay muchas y variadas formas de trabajar o dar terapia, dependiendo de la formación y de creencias de cada psicólogo(a) o psicoterapeuta.
Hay quienes optan por sentarse frente a frente a escucharte y hacer intervenciones que te faciliten los “insight” o iluminaciones; hay quienes te proponen dinámicas o ejercicios dirigidos a atender determinados problemas; hay quienes utilizan la hipnosis o hacen fantasías guiadas o dirigidas.
Lo importante es que no hagas nada que no quieras hacer o no te sientas seguro(a) de hacer y es necesario se lo comuniques a tu especialista, quien deberá entenderlo, aceptarlo y buscará las alternativas necesarias para apoyarte en tu proceso de crecimiento.

- ¿Llevó
o lleva su propio proceso de terapia personal?
Esta pregunta es medular y sumamente importante.
El desarrollo y crecimiento personal del psicólogo(a) y del o la psicoterapeuta influye, permea o impacta en el tipo de terapia psicológica que dará o que tu recibirás.
¿Qué pasa con el psicólogo(a) o psicoterapeuta que nunca ha ido a terapia; que nunca ha resuelto sus propios traumas o sanado sus propias heridas emocionales?
Si sufrió abuso o violación sexual y nunca lo ha “trabajado”, ¿Cómo crees que podrá tratar a un o una paciente con el mismo caso? ¿Crees que será lo suficientemente objetivo(a) como para separar lo suyo de lo tuyo? ¿Qué sus ideas sobre los hombres, el aborto, el divorcio o sus propios duelos no le influirán en tu proceso personal?
¡Por supuesto que sí! Si vas con alguien que no tomado terapia individual y/o que no haya trabajado profesionalmente sus propias creencias, heridas y limitaciones, es muy probable que tu terapia se vea influida o afectada por lo que él o ella cree que es mejor para ti (desde su propia perspectiva)
Tú eres libre de decidir si quieres seguir con esa persona o cambiar de terapeuta.


- ¿Me
inspira confianza?
Mostrar tu “alma, hablar de tus problemas y situaciones personales o dolorosas no es nada fácil; hacerlo implica que te sientas en confianza con esa persona.
Tal vez tu psicólogo(a) o psicoterapeuta sea puntual, atento(a), el lugar donde te atiende es sumamente agradable e incluso el costo de su servicio te sea adecuado, nada de esto basta si a pesar de ello, sientes que “algo” no te agrada, no lo dudes, es mejor que hagas te hagas caso, que le hagas caso a tu intuición y no te quedes con esa persona, sino que busques a alguien más.
No es sano ni “normal” que el psicólogo(a) o psicoterapeuta te “regañe”, se burle de ti o te grite, o te haga sentir avergonzado o con culpa; al contrario, debes sentir que te escucha, entiende, comprende y es empático contigo.
Ir o acudir a terapia debe hacerte sentir que vas a “un lugar seguro donde ser y estar” y donde te sentirás mejor.




Deja un comentario